Volar con perritos

En los últimos años, el turismo con mascotas ha pasado de ser una rareza logística a convertirse en una tendencia consolidada. Según TailWings Pet Travel, el mercado global de servicios para viajar con animales domésticos estaba valorado en 2,4 mil millones de dólares en 2024 y crecerá un 8,9 % anual hasta 2030. Este cambio responde a una nueva forma de entender a los animales de compañía, cada vez más integrados en la vida social y en las experiencias de ocio de sus dueños.

Un estudio de Condor Ferries revela que más de la mitad de los viajeros tiene intención de llevarse a sus mascotas en sus escapadas, y que aproximadamente 2 millones de animales domésticos vuelan cada año en aviones comerciales. Además, el 37 % de las familias afirma que no viaja si no puede llevar a su mascota, un porcentaje que ha crecido un 19 % en la última década.

Esta transformación está estrechamente ligada al fenómeno de la “humanización” de las mascotas, que hace que los animales reciban cuidados y atenciones similares a los de un miembro más de la familia. Hoy es habitual ver servicios como seguros médicos, mobiliario especializado o incluso celebraciones de cumpleaños para perros y gatos. La industria turística ha respondido con rapidez: desde hoteles que ofrecen menús especiales y zonas de juego para animales, hasta navieras como Spirit of Tasmania que incorporan cabinas privadas para perros con acceso exterior. 

Pero el cambio más significativo se ha producido en el transporte aéreo regular. La mayoría de aerolíneas comerciales han adaptado sus políticas para permitir el transporte de mascotas en cabina, aunque con restricciones de peso, tamaño, edad y documentación sanitaria. Según Investopedia, las tarifas suelen oscilar entre 95 y 150 dólares por trayecto, y la reserva debe hacerse con antelación, ya que el número de animales permitidos por vuelo es limitado.

Entre las aerolíneas estadounidenses, Delta Air Lines acepta perros pequeños, gatos y pájaros domésticos en cabina, siempre que viajen en un transportín que quepa bajo el asiento y cumplan requisitos de edad y salud. American Airlines permite un animal por pasajero —perro, gato o incluso caballo miniatura de servicio—, con jaulas de máximo 18×8×14 pulgadas y un mínimo de 4 meses de edad. Southwest Airlines admite hasta seis mascotas por vuelo en rutas domésticas, mientras que JetBlue limita el peso combinado del animal y su transportín a 9 kg (20 lbs) y cobra 125 dólares. Spirit Airlines acepta un animal mayor de ocho semanas por vuelo, con un peso máximo conjunto de 18 kg (40 lbs). United Airlines impone requisitos adicionales en vuelos internacionales, como certificados veterinarios y vacunas específicas.

En Europa, KLM y Lufthansa permiten perros y gatos en cabina con un peso total, incluyendo el transportín, de hasta 8 kg. Air Europa es más flexible y acepta hasta 10 kg, incluso permitiendo transportar hasta tres cachorros en una misma jaula siempre que se cumplan las medidas. Frontier Airlines destaca por admitir, además de perros y gatos, conejos, hámsters y pequeños pájaros, aunque prohíbe animales exóticos y grandes.

Una mención especial merece Bark Air, una compañía estadounidense que ha llevado el concepto de viajar con mascotas a otro nivel. Sus vuelos, pensados exclusivamente para perros y sus dueños, ofrecen desde asientos extraespaciosos hasta snacks premium y mantas calmantes. El embarque se realiza en terminales privadas para reducir el estrés de los animales, y la tripulación está formada por asistentes especializados en comportamiento canino. Aunque sus tarifas son elevadas, la compañía ha encontrado un nicho entre quienes buscan la máxima comodidad para sus mascotas en trayectos aéreos.

En definitiva, el turismo con mascotas ha evolucionado desde ser un desafío logístico a convertirse en un mercado en expansión que combina bienestar animal, experiencia del viajero y rentabilidad para las empresas. La oferta es cada vez más variada, pero las normativas siguen siendo estrictas: peso, tamaño, documentación y reserva previa son factores que todo viajero debe revisar con detalle antes de planificar un viaje con tu compañero de cuatro patas.